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La nueva amenaza que se esconde tras los frigoríficos conectados: una nueva oleada de ciberataques azota a los supermercados europeos

viernes, 6 de noviembre de 2026

A mediados de octubre de 2026, cientos de supermercados franceses sufrieron ciberataques contra sus sistemas de refrigeración, lo que provocó importantes pérdidas de alimentos. Semanas más tarde, se detectaron ataques de características similares en otros países europeos, en un contexto marcado por un incidente de ciberseguridad que afectó a uno de los proveedores de equipos frigoríficos del Establecimiento Francés de Sangre (EFS).

Los primeros ataques tuvieron lugar durante la madrugada del 12 de octubre, cuando los ciberdelincuentes consiguieron acceder de forma remota a los sistemas de refrigeración de numerosos supermercados franceses y modificar sus temperaturas. Como consecuencia, los establecimientos afectados tuvieron que desechar grandes cantidades de alimentos, lo que ocasionó pérdidas millonarias. Ante lo sucedido, la Fiscalía de París abrió una investigación penal, en cuyo marco se ha estimado que unas 700 víctimas resultaron afectadas.

A principios de noviembre se produjeron nuevos ataques en establecimientos de Bélgica, Suecia, Irlanda, Países Bajos, Finlandia, Estonia y Luxemburgo. En esta ocasión, los ciberdelincuentes volvieron a alterar las temperaturas de los equipos de refrigeración, llegando a alcanzar los 50 °C en un supermercado de Estocolmo. Además de provocar la pérdida de alimentos, los incidentes ocasionaron el cierre temporal de algunos establecimientos. Ante estos hechos, las autoridades belgas también abrieron una investigación para esclarecer lo ocurrido.

Por otro lado, durante el mismo mes, el EFS detectó que un incidente de ciberseguridad sufrido por uno de sus proveedores había permitido alterar la configuración de temperatura de varias cámaras frigoríficas utilizadas para conservar productos sanguíneos, programándolas para alcanzar temperaturas muy elevadas. Sin embargo, la rápida intervención de un técnico permitió controlar la situación y trasladar preventivamente los productos a otras instalaciones, sin que resultaran afectados. Tras lo ocurrido, el EFS reforzó la vigilancia de sus equipos y comenzó a colaborar con la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información de Francia (ANSSI) y el Ministerio de Sanidad.

Según los expertos, los ataques se vieron facilitados por la falta de medidas de seguridad en algunos equipos de refrigeración, que permanecían accesibles desde internet y seguían utilizando contraseñas de fábrica. De hecho, algunos fabricantes, como Danfoss, ya habían advertido de estos riesgos tras los primeros incidentes de octubre. Asimismo, el Centro Nacional de Ciberseguridad de Suecia advirtió de que numerosas instalaciones seguían utilizando sistemas obsoletos y difíciles de actualizar, lo que aumentaba su vulnerabilidad frente a posibles ataques.

Por el momento, los responsables no han sido identificados ni se ha confirmado que todos los incidentes estén relacionados. Ante este tipo de amenazas, la inteligencia artificial se plantea como una herramienta para detectar posibles ataques con mayor rapidez y reforzar la protección de los sistemas informáticos.

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